sábado, junio 18, 2011

Adicción a la tecnología y conciencia situacional.




Teléfonos móviles, laptop's, netbook's, tablet's, notebook's, redes sociales,herramientas tecnológicas modernas indispensables para el trabajo actual.

Pero...¿de qué modo puede gravitar negativamente el uso de estas tecnologías en el trabajo?

Algunas aerolíneas, como Alaska Airlines han incorporado el iPad de Apple para reemplazar el soporte papel   utilizado para manuales de vuelo y cartas.

Aunque la Federal Aviation Administration (FAA) trabaja sobre las directrices de uso y certificación de estos dispositivos electrónicos en cabina,  no oculta su preocupación por la cuestión de las distracciones en cabina, sobre todo después del incidente de Northwest Airlines 188 de San Diego a Minneapolis , cuando su tripulación  pasó de largo el destino y voló 240 Km de más,  mientras usaban ordenadores portátiles.

Existen personas en las que el uso excesivo de internet a través de distintos dispositivos,  o las comunicaciones,  a través del servicio de telefonía móvil, es preocupante  y afecta negativamente su eficacia en el trabajo.

Si trasladamos esta problemática a la actividad aeronáutica y observamos con esmero,  podremos ver la forma en que el uso adictivo de estas tecnologías pueden afectar la seguridad operacional.

Especialmente el ATC, requiere que los controladores pongan atención en sus tareas.

Los Supervisores deben asegurarse que la dependencia funcione de modo eficiente y que se cumplan los procedimientos, interviniendo en la corrección de todo error, omisión, irregularidad o apartamiento de las normas.

Para eso, reciben capacitación en gerenciamiento estratégico de recursos humanos, identificación y gestión de riesgos.

Uno de esos riesgos puede ser la interacción  excesiva del hombre con la tecnología y la disminución de la atención en el trabajo.

Los controladores de aeródromo deben mantener la supervisión continua de todas las operaciones visibles realizadas en el aeródromo y su vecindad, las aeronaves, vehículos y personal que se hallen en el área de maniobras.

Es además su responsabilidad la vigilancia del funcionamiento del equipamiento general del aeródromo,  y otras cuestiones,  como la presencia de aves u otra fauna silvestre o asilvestrada en el área de maniobras y sus cercanías(incluyendo los circuitos de tránsito, trayectorias de aproximación y superficies de ascenso inicial).

Para cumplir todas esas tareas necesitan gestionar su atención.

El grado de detalle con que un controlador releva información del entorno operacional depende de la atención con que recoge los estímulos.

Generalmente, captamos en promedio un rango de entre 6 y 12 objetos a la vez de un campo de observación.

La atención voluntaria es determinada en las personas también por su profesión, experiencia laboral... y entrenamiento.

Un controlador debería ser entrenado para aumentar la capacidad de  atención distributiva, que le permite repartir la atención en un amplio campo de observación, de modo que pueda fijar prioridades para la resolución de situaciones problemáticas o , aún mejor,  actuar de modo predictivo, y tener una sólida conciencia situacional.

Pero retomando el tema de las distracciones tecnológicas , excluyendo las que pueden generarse en la interacción hombre- sistemas automatizados para el tratamiento digital de datos ATM,  y centrándonos en  la utilización corriente de la tecnología para uso doméstico (como la telefonía móvil), es innegable la penetración que estos dispositivos tienen en entornos operacionales en los que debería por lo menos regularse su uso.

Una torre de control o un centro de control de área, por ejemplo, son lugares en los que la telefonía móvil puede ser una distracción extra y afectar la capacidad de atención distributiva que requiere la actividad.

Parece exagerado plantearlo, pero atender asuntos personales, laborales adicionales o domésticos a través del servicio de mensajes cortos (SMS) mientras trabajamos puede ser no poco frecuente, y equivale a conducir un automóvil mientras leemos o escribimos mensajes. La conciencia situacional se pierde, las barreras al error se desdibujan...y el accidente está a la vuelta de la esquina.