lunes, septiembre 21, 2009

SEGURIDAD OPERACIONAL.PREVENCIÓN DEL PELIGRO AVIARIO/ARGENTINA.

LA FAUNA Y LA SEGURIDAD OPERACIONAL DE LA AVIACIÓN.

Las aves y otros animales en los aeropuertos constituyen un riesgo importante para la seguridad operacional de la aviación.

A los efectos de las colisiones con aeronaves, se define fauna a cualquier animal terrestre, fundamentalmente mamíferos o aves silvestres, o domésticos que se encuentren fuera del control de sus propietarios.

Se estima que las colisiones de aeronaves con fauna cuestan anualmente a la aviación civil en los EEUU cerca de 300 millones de dólares anuales tanto por daños directos y costos asociados y unas 500 mil horas de tiempo fuera de servicio para las aeronaves.

El primer choque entre un ave y una aeronave que provoco un accidente ocurrió en 1912 (consideremos que el primer vuelo con motor fue en 1903).

Su piloto, C. Rogers, quien fuera el primero en cruzar EEUU volando de costa a costa, murió en el accidente y el avión resultó destruído.

La mayoría de las aves se acostumbraron al ruido y la velocidad del creciente número de aviones con motor a explosión y aprendieron a salir oportunamente para evitar el choque.

Los pájaros se adaptaron a la presencia del avión y compartieron aeropuertos y espacio aéreo con poco riesgo para unos y otros.

La aparición de los motores a reacción, el aumento de la velocidad y aceleración de los aviones, el incremento del ancho de los fuselajes y la enorme succión que se produce en la toma de aire de las turbinas añadieron nuevos peligros que las aves no podían presentir ni anticipar.

En este punto de la evolución de las aeronaves, las aves dejaron de ser una molestia de poca monta y pasaron a constituir un peligro que afectaba la seguridad operacional de las aeronaves, dado que las aves, simplemente, eran incapaces de aprender a evitar a los turborreactores.

Con el sostenido aumento del trafico aéreo los choques con aves se hicieron mas frecuentes y los daños mas graves.

El aumento de los gastos ocasionados por los daños y las pérdidas de vidas impulsaron a autoridades y explotadores a reexaminar el problema, tratando de reducir este riesgo a niveles aceptables.

Los choques de aves con aeronaves comerciales no son poco frecuentes, por ejemplo durante el año 2000, de acuerdo a estadísticas de OACI, hubo 8.458 notificaciones de choques con aves según los reportes recibidos de 30 países a través del sistema de información de choques con aves (IBIS/ICAO Bird Strike Informatic System)

La mayoría de los incidentes con fauna ocurren dentro de los aeropuertos y sus inmediaciones.

Según la Administración Federal de Aviación de EEUU (FAA), el 78% de los impactos con aves ocurren por debajo de los 1.000 pies (ft) / 328 metros sobre el nivel del terreno, de esos el 35% ocurre durante los despegues y ascensos y el 49% durante las aproximaciones y aterrizajes, por lo tanto el manejo adecuado de los aeropuertos y sus alrededores son la clave para comenzar a gestionar el riesgo aviario.

Sin embargo, la probabilidad de ocurrencia y la severidad de las consecuencias de un choque con aves, no depende solo de la presencia de aves en el aeropuerto y sus inmediaciones, sino también del tipo (reactores, motores modernos y silenciosos) y volumen del tráfico aéreo (cantidad de movimientos aéreos) y los hábitats presentes en el área que puedan estar ofreciendo cobijo y alimento para la fauna local.

A velocidades elevadas, especialmente en el caso de aviones a reacción, el choque con aves puede ser tan fuerte como para dañar significativamente parte de su estructura, existiendo reportes que dan cuenta inclusive, de lesiones severas a sus tripulantes.

Es especialmente crítico el choque con aves en los propulsores de aviones a reacción (ingestión).

Los álabes de las turbinas están sujetos a elevadísimas cargas térmicas y mecánicas, y un pájaro que choca allí puede dañarla de modo importante, produciendo inmediatamente vibraciones de resonancia de tal manera que el piloto se ve obligado a detener el propulsor sin demora.

El álabe destruído puede causar grandes daños en el interior del propulsor e inclusive su incendio.

En enero de 2009, una aeronave comercial colisionó en EEUU con una bandada de pájaros, perdiendo el empuje de sus dos motores, debiendo acuatizar de emergencia en el río Hudson.

La norma IRAM 3801 define peligro como “Fuente o situación con potencial para producir daño en término de lesiones… daños al equipo o al medio ambiente” (Aquí nos interesa el peligro que representan las aves y otros animales para la seguridad operacional de la aviación).

La seguridad operacional debe abordarse proactivamente, adelantándose a identificar los peligros y asegurar que se apliquen medidas correctivas necesarias para mitigar los riesgos.

Ningún sistema puede garantizar que es absolutamente seguro, es decir libre de riesgos.

Podemos definir seguridad operacional en la aviación como “el estado en que el riesgo de lesiones a las personas o daños a los bienes se reduce y se mantiene en un nivel aceptable, o por debajo del mismo, por medio de un proceso continuo de identificación de peligros y gestión de riesgos”.

Es por ello, que para el tema que hoy nos ocupa (peligro aviario y fauna) se establecen en los aeropuertos programas de limitación de fauna, siguiendo las normas y métodos recomendados que al respecto a formulado la OACI en el Anexo 14 al Convenio de Aviación Civil Internacional y Documento 9137-AN 898, OACI Parte 3 Reducción del Peligro que representan las Aves, y existen sistemas de reporte como el Informe de Avistaje de Aves y la Notificación de Choque con Aves, que sirven como herramienta para monitorear la eficiencia o debilidades de los programas establecidos.

AVIÓN MILITAR BIRD STRIKE / CHOQUE CON AVES

jueves, septiembre 17, 2009

PATRULLA AÉREA DE FRANCIA








La Patrulla Aérea de Francia creada en 1931 y reconocida como una de las mejores del mundo nos visita anticipando los festejos del Bicentenario de nuestra Patria.



Virginia Guyot, la primer mujer piloto de la Patrulla de Francia aporta glamour, precisión , belleza, profesionalismo y juventud al poderoso equipo de acrobacia.



























Esta es la cabina del Alphajet utilizado por la Patrulla de Francia. 

miércoles, septiembre 02, 2009

CARRERA DE DIEZ MIL PALOMAS






¿PELIGRO AVIARIO?

La colombofilia es una noble actividad que tiene cultores en todo el mundo. Argentina no es la excepción.

El domingo 30 de agosto de 2009 tuvo lugar un acontecimiento colombófilo inédito en el país, la suelta de más de 9.000 palomas.

El acontecimiento, que promete repetirse año a año de aquí en más, se denomina “Carrera Especial de diez mil palomas” y consiste en la suelta automática y simultánea de miles de palomas mensajeras para que emprendan un viaje de más de 350 kilómetros.

Al margen de lo apasionante de la actividad y el interés que despierta en el público, no sería desacertado que la Autoridad Aeronáutica Competente publicara una normativa clara respecto a ciertas precauciones que deben tomarse para proteger la seguridad operacional de la aviación, específicamente en referencia al peligro aviario, y analizar si una suelta de estas características puede significar peligro para la aeronavegación cuando esta se produce en cercanías de un aeropuerto.

La Carrera de las diez mil palomas del 30 de agosto del corriente tuvo su punto de partida en la Laguna Don Tomás, un espejo de agua ubicado a 1,8 millas náuticas al SW del Aeropuerto Santa Rosa (radial 230) dentro de los límites de la zona de control (CTR), de 10 millas náuticas de radio, diseñada para contener las trayectorias de los vuelos IFR que llegan o salen del aeródromo controlado Santa Rosa.

Muchas de estas palomas sobrevolaron el centro y norte de la ciudad, probablemente incursionando en el circuito de tránsito (y especialmente en el tramo final) de la pista 01.

Es probable que quienes practican la colombofilia desconozcan el peligro que las aves pueden significar para la aeronavegación, sobre todo cuando vuelan en gran número en cercanías de los aeropuertos.

Seguramente quienes nos dedicamos a la aviación desconocemos los pormenores de la actividad colombófila.

Es hora de sentarnos y coordinar la utilización racional y segura del espacio aéreo.